EPSFROS
Producciones de Carteles

Los enigmas del acto creador

Los miembros del Cartel presentaron sus producciones en diferentes jornadas y reuniones de analistas: Reunión Lacanoamericana de Psicoanálisis Montevideo 2015; XIV Jornadas de la Escuela de Psicoanálisis Sigmund Freud-Rosario "Entretexto"

Ricardo Díaz Romero: Acerca de la "cualidad particular" de algunos productos de la sublimación
Diana Irigoyen: Enigmas entre poesía y prosa
Analía La Rosa
Georgina Marotta
Pablo Martini
Hugo Melfi
Sabatino Cacho Palma

Ricardo Díaz Romero
Acerca de la “cualidad particular” de algunos productos de la sublimación

 

REUNIÓN LACANOAMERICANA DE PSICONÁLISIS DE MONTEVIDEO

18 a 31 de Octubre de 2015

_______________________

 

Mi título anuncia interrogantes e hipótesis que he traído para contarles: “Acerca de la “cualidad particular” de algunos productos de la sublimación”, es decir sobre la singularidad de algunas de aquellas cosas que serían productos de las realizaciones y satisfacciones pulsionales POR FUERA DE LA REPRESIÓN, de acuerdo a la noción freudiana de “sublimación”.

Encuentro que esta noción suele ser tomada solo como “un destino de pulsión”, pero que llegado el momento de hablar de los productos, prontamente se apela a términos del retorno de lo reprimido. Pues bien, a mí se me ha dado por tomar en serio a Don Sigmund – más en serio de lo que él mismo se lo toma – e interrogar la particularidad de algunos de los productos de la sublimación.

Todo esto sin dejar de preguntarme si sería posible, y cómo, hacer trabajar o incorporar lo así producido dentro del practicable freudiano que, evidentemente sería otra cosa que el que se ha inventado para el trabajo con los niños en análisis.

Para mis hipótesis he debido apropiarme de los interrogantes que me llegaron de mi frecuentación en la práctica de los gestos y actos que dejan impronta, improntas que son llamadas pinturas y dibujos - más evidente en las “grafías” y en los abstractos -, y que constituyen lo que me atrevo a llamar: “una escritura sin letra”.

Tales gestos y actos que dejan impronta son bien diferenciables de aquellos cuya impronta es de una “escritura con letra” en cualquiera de sus modos: desde la escritura cotidiana y hasta la escritura como arte.

Entonces es por allí que... diría avanzo si se puede llamar avanzar a moverse. Pero cuando doy un paso me sobresalto con lo que voy encontrando.

 Por ejemplo:

. Que para salir del riesgo del psicoanálisis aplicado o del riesgo de la psicologización se me presentó un camino cierto, que es el de no intentar buscar por el lado del sujeto sino, insisto, por el lado de los “PRODUCTOS”, es decir de los objetos – siempre que diéramos crédito a la aserción de Lacan cuando dijera que “el objeto es producto, el sujeto es efecto”. Buscando por este camino verán que no es posible psicologizar al objeto.

. Otro sobresalto ha sido cuando al buscar formalizar este camino que, Freud dixit, no marcharía por la vía facilitada de lo reprimido y su retorno, sino por el extraño retorno por la vía de la sublimación, vía de la cual solo tendríamos noticias – tan ciertas como enigmáticas - por el indicio del goce estético, para darle un nombre.

. Un tercer sobresalto fue ante una pregunta: ¿Cómo atreverme a decir en un encuentro de cultores convencidos de que todo debería pasar por ese domador de lo real que sería lo simbólico, que los productos de la sublimación por provenir de ese avatar por fuera de la represión, y por eso mismo, no quieren decir nada, aún cuando pudiera tratarse de una pintura o un dibujo figurativo, realista o hiperrealista? Atenuó este sobresalto recordar que los sueños tampoco quieren decir nada, sino que son las asociaciones y el apetito de sentido del soñante (y del analista cuando se descuida) los que se lo adosan, y que es así como son incorporados al método freudiano.

 

Todo esto comenzó en un intento de dar cuenta de aquellos momentos que se hacen presente en nuestra práctica bajo el modo de fallas de la FUNCIÓN (Y CAMPO) DE LA PALABRA, y que:

. Podrían ser atribuidos a algo propio de avatares en la temporalidad de la subjetivación que impone ritmos y silencios.

. Podrían ser atribuidos a la singularidad de un modo estructural (recordar el practicable que hizo Lacan para la cura de Pierre Rey sosteniendo la escena frente a frente ya que a él la escena del mundo se le caía y se caía),

. O, que serían algo esperable en algunos momentos de un análisis. Y entre estos momentos estarían aquellos en los que una pulsación toma la vía de la sublimación y en los que se daría lugar a otros lenguajes.

Entonces ya no se trataría simplemente de falla del lenguaje hablado, sino de considerar la presencia de alguno de estos otros lenguajes, enfrentándonos a:

a.  la disyuntiva de colocar a esto en el rubro “resistencia”

b.  enfrentar los enigmas de la “resistencia de la significación” – como los nombrara Lacan

c.   o dar un paso más y nombrar estos momentos como el paso a otros lenguajes ante el encuentro o con un límite de la función de la palabra. O quizás cuando el empuje pulsional por la vía de la sublimación anima otro lenguaje dejando a la palabra de lado (recuerdo aquí a alguien con una notoria dificultad para entregarse a la “Regla fundamental” del Sprechen, y que salía de algún silencio tecleando como en un piano o silbando improvisaciones melódicas de las que no podía hablar).

Para seguir el camino que propongo invito a apoyar el pié en algo que es casi un axioma y que fuera proferido por Lacan (y que desde entonces no ha sido puesto en cuestión sino que, por el contrario, ha replanteado la teoría y resituado la práctica del psicoanálisis), me refiero a: “El inconciente está estructurado como UN lenguaje”.

NO ES COMO EL LENGUAJE SINO UN LENGUAJE. Entonces invito a interrogar estos UNOS OTROS LENGUAJES que quedan anunciados por el enunciado del maestro para que ellos, estos otros lenguajes, nos presenten las posibilidades de encontrarnos incluidos: como analistas y en la transferencia de alguna OTRA MANERA, en un practicable del psicoanálisis haciendo una verdad que el psicoanálisis se reinventa cada vez.

Por otra parte y hablando de axiomas no olvidemos la proposición axiomática DE FREUD DANDO LA INDICACIÓN PARA LA CONSTITUCIÓN DE SU “PRACTICABLE”: Sprechen Sie die nächte Einfalls. Lo que quiere decir muy precisamente “Hable o diga usted las próximas ocurrencias”.

Si nos quedamos en el espacio demarcado por estos dos axiomas se acotaría - como ningún otro método lo hiciera -, el riesgo del amplio margen de arbitrariedad al que nuestra práctica nos enfrenta. Pero la seguridad así ofrecida tendría el precio de descuidar lo que se presentifica en estos momentos mencionados, y en los que no habría “hablar”, Sprechen.

Ahora bien, si aceptáramos el supuesto de la entrada en otros lenguajes de los productos de la sublimación, propondría allí una hipótesis para la cual, como anticipara, he debido apropiarme de los interrogantes que me llegaron desde mi frecuentación de la práctica de los gestos y actos que dejan impronta, improntas que son llamados pinturas y dibujos, sobre todo los abstractos y las “grafías”, y que constituyen lo que me atrevo a llamar: “una escritura sin letra”. Escritura de UN lenguaje otro, lenguaje no de habla sino de las improntas de gestos, de actos.

Y que, insisto, son bien diferenciables de aquellos gestos y actos que dejan improntas de “escritura con letra” en cualquiera de sus modos: la escritura cotidiana y la escritura como arte.

Como parte de la prudencia que esto merece, tendríamos que decir algo sobre: Lenguaje, escritura, letra, discurso, pero en el tiempo acordado solo lo nos detendremos sobre: LETRA, en el psicoanálisis y en lo que recuerdo en la enseñanza de Lacan:

-1- En La instancia de la letra… escribió: “Designamos cómo letra ese soporte material que el discurso concreto toma del lenguaje”.

- 2 – La letra sería “Litoral entre simbólico y real – Litoral entre saber y goce”.

- 3 – La letra es lo que resta del decir.

- 4 - Lacan al referirse a las letras de molde, las utilizadas en la vieja imprenta, dice “presentifican válidamente lo que llamamos la letra, a saber la estructura esencialmente localizada del significante”.

- 5- A mediados del 74, en su Seminario RSI, Lacan afirma que el nudo bo­rromeo es una escritura y que ella sostiene un real; "... de lo real no hay otra idea sensible que la que da la escritura, el rasgo de escrito”. En esta escritura el maestro NO MENCIONA LETRA.

Por prudencia deberíamos, también, hablar de: Sublimación, Pulsión, Retorno, acto creador. Pero una vez más en función de nuestro tiempo solo tomaremos la propuesta freudiana de “sublimación” en un punto: Sublimación: una satisfacción pulsional sin pasar por la represión.

La Pulsión, buscando su satisfacción puede tomar la vía posibilitada por la red de significantes en el lenguaje hablado con sus leyes y sus tropos, organizado y apoyado en la letra y en su poiesis metafórica (¿y alegórica? Como señalé en el discurso melancólico). Por esa vía la pulsación anima – si me permiten decirlo así - algún elemento del “tesoro de los significantes”, configurando una de las vicisitudes de la pulsión y a la que Freud llamó represión y retorno de lo reprimido.

Pero, por otra parte la pulsión puede, en otras situaciones recurrir a ese otro modo de retorno o de búsqueda de “satisfacción” que no fuera el de la represión y al que Freud llamara sublimación”. Y es en relación a esto donde coloco algunos productos con una “cualidad particular” y que nos son indicados por:

- la ausencia de lo verbal,

- la ausencia de su asentamiento en la “escritura con letra”,

- o por el indicio que da un instante de “goce estético”.

Como una ilustración de una situación de un retorno por fuera de esa vicisitud que es el recurso de la represión, es un producto que recibe el nombre de “grafías”, producto que no llega a tener el estatuto de letra, pero que no por eso dejarían de constituir – y esa es mi hipótesis - una escritura. Producto que suele ser el correlato de esa satisfacción indicada por la irrupción de goce estético. No me crean, los invito a frecuentar las “grafías” de León Ferrari, Henri Michaux, Cy Twombly, Kirim, Sara Grilo, Pollock, etc.

De permitirlo el tiempo para ello podríamos retomar la pregunta de Freud por el modo en que retornan aquellas “impresiones” que alcanzaron al sujeto en una época en que no podemos atribuirle receptividad plena a su aparato psíquico. O con términos de Lacan: ante irrupciones de lo Real: como “una especie de abolición pensada del material simbólico”. Pero retomaría estas preguntas no para intentar responder desde la represión y el retorno de lo reprimido, ya que sus búsquedas por este camino lo llevarían al fructífero encuentro con producciones bien diferenciables, como lo son el síntoma, la alucinación, los recuerdos con imágenes “hipernítidas” posteriores a una construcción, con los “cuadros fijos” en unos estados parecidos al fantaseo; e incluso los sueños. Pero de ninguno de estos podemos decir que son productos de la sublimación.

Propongo entonces: que en este retorno que no se produce como retorno de lo reprimido, según las leyes del significante y sus tropos, sino con independencia de la represión; es decir en esa satisfacción pulsional por la vía de la sublimación, podríamos situar allí lo que nombramos como los objetos del acto creador.

Mi énfasis en intentar una formalización de la “cualidad particular” de esos productos apuntaría a  evitar el problema que se genera cuando se pone el acento de la singularidad no en lo producido en la sublimación, sino en su efecto – es decir en el sujeto – llevando a desviarla sobre la singularidad de la “persona” del artista, por ejemplo, con lo que se cae inevitablemente en lo que se llama psicoanálisis aplicado.

Por el contrario, insisto, NO HAY POSIBILIDAD DE HACER PSICOLOGÍA DEL OBJETO es decir del producto.

 

Para terminar reitero mi pregunta: si sería posible incorporar estos productos al método freudiano al significar algunos silencios en sesión como la presencia de otros lenguajes.

 

Ricardo DIAZ ROMERO

22 de octubre de 2015





 Diana Irigoyen                                                             
                                                           
Enigmas entre poesía y prosa

                                                                                   

Este es un recorte de un trabajo que he realizado dentro del marco del cartel sobre “El enigma del acto creador, las pulsiones y la sublimación”. Parcial que corresponde a la última etapa del mismo, previa a su finalización.

Le he puesto por nombre: “Enigmas entre poesía y prosa” porque intento mantener la interrogación, allí donde se dirime si un texto será un poema o una prosa.

Me encontré atenta a la insistencia de los dos términos, de estas dos maneras de mostrarse una escritura, de la manifestación del arte que se hace con la palabra transitando dos caminos, que se han mantenido en el tiempo, paralelos y en tensión, a través de los usos, las modas, las escuelas, los movimientos, las corrientes artísticas etc.

Los invito a recorrer a vuelo de pájaro el camino por el cual me llevaron mis interrogantes.

Intuitivamente, parece que no hubiera problema en diferenciar claramente lo que es poesía y lo que es prosa, su representación nos aparece rápidamente, está en el acervo cultural y en el imaginario, más allá de las definiciones. Son construcciones culturales.
Con “construcciones culturales” quiero decir que llegan a formar una especie de código compartido entre el autor y los lectores. Es decir que en la forma del texto reconocemos un código especial que sabemos interpretar. Teniendo esto en cuenta, el autor de un texto, al querer comunicar una idea, una emoción, una fantasía, etc., decide usar un código literario especial que en sus elementos esenciales el lector también comparte. 

Pero cuando se intenta definirlas, empieza a ser difícil establecer sus diferencias.

 

Hice una primera investigación. Algunos hablan de una oposición, poesía o prosa; algunos hablan de diferentes géneros, diferencia de forma, de motivo, de inspiración, etc. Muchas opiniones que dan cuenta de respuestas a diferentes preguntas.

Estas son las mías. En el momento de escribir, la elección:

1-    ¿Es una cuestión de género literario?

En general se puede decir que el género está determinado por la finalidad específica del autor, mientras que cada subgénero se diferencia en función de la forma literaria que adopta.

Entre todos los que se han ocupado de tratar de ordenar lo producido en literatura, desde los antiguos griegos hasta ahora, la primera gran división es entre: el género poético y el género didáctico

El género poético o poiético o escritura creadora:

Primera sorpresa, toda la gama de producciones literarias son consideradas poéticas. Entran allí, el género épico, el lírico y el dramático, con sus subgéneros respectivos. Todas ellas pueden ser escritas en prosa o verso, aunque algunas se nos presenten, como el género lírico, más propias del poema.

 

El género didáctico: Es considerado por algunos también, un género literario poético, en tanto pretende comunicar o divulgar datos de la realidad o conocimiento científico de forma creativa o artística.

 

¿Dónde está entonces la diferencia?

2-     ¿Es una cuestión de sonidos?

Por mucho tiempo tuve una definición de poema propia, particular…yo decía que un poema es un sonido destinado a resonar…Mas allá del contenido, creo que privilegiaba esta cadencia , este ritmo que las palabras tienen, cuando se enhebran en un poema, que logran que cuando alguien lo lee, le evoque determinadas imágenes, sensaciones, sentimientos, etc.

Fernando Pessoa en un texto de 1930, insiste en que la diferencia entre prosa y poesía estaría, ya que las dos se hacen con palabras, en lo que es externo a la palabra que es el sonido y las pausas. En el poema dice los cortes del verso incrementan las significaciones posibles de lo que se expresa, agregando, la cadencia del ritmo, el sentimiento. La prosa por su parte, con la puntuación, define el sentido. 1)

Sin embargo, Julio Cortázar en sus clases de literatura en Berkeley de 1980 expresa que hay una prosa que tiene una profunda relación con la estructura musical, aún en su correcta construcción, porque surge de una cadencia interior del escritor que imprime a lo que escribe y que el lector reconoce como una música. Dice una prosa donde se mezclan y se funden latencias y sensaciones. 2)

 

Parece que tampoco lo sonoro o la musicalidad de una escritura es predominio de la prosa o la poesía

Hay aún otro aspecto que quisiera incluir en esta serie de preguntas,

3-    ¿Es una cuestión de estilo?

Uso este concepto en el sentido de las elecciones que hace un escritor, de la forma como va a manifestar lo que escribe y que están en relación a su forma particular de hacer y estar en el mundo. Un rasgo de singularidad. Podría decirse que es la forma de posicionarse en su discurso, la relación que mantiene con su palabra, el objeto a que lo causa y la forma como lo busca y se satisface en el intento de reencontrarlo. ¿Eso es lo que decidiría esa elección, en este caso entre prosa y poesía?

Ana blandiana, escritora rumana, en un texto de 2015 titulado “La poesía y la prosa”, cuenta que comenzó a escribir en prosa después de haber escrito y publicado 6 libros de poemas. Sintió esta necesidad cuando se dio cuenta que había cosas de la realidad que quería escribir y transmitir que no podía con la poesía y que aún dice destruirían su poesía si no los vehiculizaba de esta otra forma. Aún más nos dice allí, cito textual:

“Pero existe también un motivo de otra naturaleza que me ha determinado a escribir prosa. Nunca he escrito versos cuando he querido. Nunca he cogido un lápiz y un papel decidida a escribir un poema. A lo largo de mi vida hubo períodos en los que escribí como en un trance, de felicidad casi violenta, que se acababan siempre bruscamente con el sentimiento de que no volverían a repetirse nunca. Esto era todo lo que me era dado y, ¡mira!, el papel contenía todo lo que yo era sin ser conciente de ello, toda la sustancia que nunca iba a ser capaz de regenerar. ¿Era yo de verdad la autora de esas páginas?” 3)

 

La poesía se escribe para ser leída en voz alta, cada verso, abre a múltiples sentidos que el lector pondrá allí desde aquello que le queda resonando. Sonidos que crean una música, un ritmo que favorece esta multiplicidad de sentidos que se pueden encontrar en el poema. La posibilidad de la pausa artificial que no coincide con la gramatical, del final del verso, se asemeja a la manera de respirar del poeta, así como cada cantante respira diferente e imprime así una versión propia a lo que canta.

También en su producción colabora una mirada que volviendo de las cosas, le permite crear imágenes que suscitan sentimientos.

Con esto, la voz y la mirada, el poema crea imágenes. La pulsión invocante y la pulsión escópica se entreleen en el poema.

En la escritura en prosa, la puntuación orienta el sentido. Las metáforas son, podría decirse, calculadas. Pareciera que hay un contenido que es necesario volcar al papel, se espera que el lector piense en una cosa determinada de antemano, que se quiere transmitir más o menos directamente. Por supuesto siempre el lector completa el libro para sí o, diciéndolo de otra forma, cada lector lee un libro diferente, pero en la prosa está mucho más cercado por las ideas que el escritor intenta transmitir.

También está la voz aquí, pero esta voz, cuenta una historia.

 En el escrito sobre Gide  plantea Lacan claramente la relación de identidad de estilo y objeto: ambos son algo a leer entrelineas, algo que surge a partir de la articulación de las palabras pero que está más allá de ellas, algo con lo cual se satisface. 4)

Lacan re direcciona, en la Obertura a sus Escritos la relación del estilo, rasgo de singularidad, del hombre, al objeto a. 5)

Como último interrogante

4-    ¿Producto sublimatorio o retorno de lo reprimido?

Ante estas maneras diferentes de presentarse el hacer del escritor, una, poesía, como un empuje inevitable, la otra, prosa, fruto del trabajo cotidiano y persistente, ¿se puede pensar en dos puntos de partida diferentes?

La poesía como partiendo del ello, puro empuje pulsional, encontrando su camino a través de la sublimación, sin represión.

La prosa, como retorno de lo reprimido, inconciente, encontrando también una forma sublimatoria, abreviando así la repetición, tratando de producir una escritura

Este último punto fruto del trabajo en debate de los integrantes del cartel, requiere de un trabajo ulterior, ya que es interesante de presentarse en una cura, para poder ubicarse y poder hacer la dirección adecuada.

 

                                                                  Diana Irigoyen.-

 

 

 

 

 

 

1)Poesía y prosa.- Por Fernando Pessoa


[texto dactilografiado en 1930]


“El arte, que se hace con la idea, y por tanto con la palabra, tiene dos formas: la poesía y la prosa. Visto que ambas se forman de palabras, no hay entre ellas diferencia sustancial. La diferencia que hay es accidental y, siendo accidental, tiene que derivarse de aquello que es accidental, o exterior, en la palabra. Lo que hay de exterior en la palabra es el sonido; lo que hay, pues, de exterior en una serie de palabras es el ritmo. Poesía y prosa no se distinguen, pues, más que por el ritmo.”

 

2) Reflexiones de Julio Cortázar en sus clases de literatura en Berkeley, 1980. En la quinta clase que se llama musicalidad y humor en la escritura.

“Eventualmente puedo haber escrito alguna frase en donde el sonido me gustaba, pero esa no es la presencia más honda de la música en algo de lo que he podido hacer. Es otra cosa, el sentimiento, más que la conciencia, la intuición de que la prosa literaria puede darse como pura comunicación y con un estilo perfecto pero también con cierta estructura, cierta arquitectura sintáctica, cierta articulación de las palabras, cierto ritmo en el uso de la puntuación y separaciones, cierta cadencia que infunde algo que el oído interno del lector va a reconocer de manera más o menos clara como elementos de carácter musical. Estoy hablando de una prosa donde se mezclan y se funden una serie de latencias de pulsaciones…”

 

3) Ana Blandiana escritora y poeta rumana. Publicado el 8 de septiembre de 2015.

“LA POESÍA Y LA PROSA


http://twitter.com/share?url=http://www.revistaminerva.com/articulo.php?id=545&text=Minerva:%20La%20poes%C3%ADa%20y%20la%20prosa&via=cbamadridEmpecé a escribir prosa después de cumplir treinta años y después de haber publicado cinco o seis volúmenes de poesía, en un momento en el que sentí que entre la realidad y la poesía había mucho más de lo que yo expresaba. Más exactamente, me di cuenta de que si no intentaba describir todo lo que veía, todo lo que vivía, todo lo que entendía (lo que sólo podía hacer en prosa), la realidad que me rodeaba hubiera invadido los poemas, sin consultarme siquiera, con sus detalles sórdidos, sus acontecimientos promiscuos, sus personajes falsos y sus significados profanadores.

Pero existe también un motivo de otra naturaleza que me ha determinado a escribir prosa.

Nunca he escrito versos cuando he querido. Nunca he cogido un lápiz y un papel decidida a escribir un poema. A lo largo de mi vida hubo períodos en los que escribí como en un trance, de felicidad casi violenta, que se acababan siempre bruscamente con el sentimiento de que no volverían a repetirse nunca. Esto era todo lo que me era dado y, ¡mira!, el papel contenía todo lo que yo era sin ser conciente de ello, toda la sustancia que nunca iba a ser capaz de regenerar. ¿Era yo de verdad la autora de esas páginas?

Me sentía humillada, a pesar de estar orgullosa de que me hubieran elegido como sujeto y materia prima para el funcionamiento de sus mecanismos maravillosos. Soñaba con ser escritora. Ya que, si ser poeta es un destino, una suerte o una desgracia, ser escritora es una profesión”

4) Jacques Lacan- Juventud de Gide-

“De este modo se aclara que Jean Delay .quien ha mostrado ya  sus cualidades de escritor en una obra sensible sobre la que el tiempo ha de volver no emplee aquí su arte sino a la medida del artifex a quien la consagra, lo cual se confirma con la sorprendente igualdad en tan extenso libro, de las cualidades en que acabamos de detenernos y nos incita a modificar a nuestra voluntad el bufonesco aforismo, para enunciarlo: el estilo es el objeto.”

5) Jacques Lacan- Obertura a sus Escritos-

“Porque desciframos aquí en la ficción de Poe,tan potente en el sentido matemático del término, esa divisiónen la que el sujeto se verifica por atravesarlo un objeto, sin que se penetren por nada, división que está en el principio de lo que se eleva al final de esta compilación bajo el nombre de objeto a. Es el objeto el que responde a la pregunta por el estilo que planteamos de entrada. A ese lugar que designaba al hombre para Buffón lo llamamos la caída del objeto, reveladora de lo que aísla, a la vez como causa del deseo en donde el sujeto se eclipsa y como sustentando al sujeto entre verdad y saber”