EPSFROS
Jornadas de Escuela

Alicia López Groppo

A.M.E. EPSF-Ros

                                                                         Escrituras

 “Las nubes vagan por el cielo, cargadas y pesadas, para precipitarse de golpe y estrepitosamente mientras el seno de la tierra se convierte en su tumba” Poema

 

 La Comisión de Enseñanza de la Escuela propuso para el año en curso un trabajo de articulación de textos freudianos y lacanianos, de ahí el título de estas Jornadas. Participé junto con S. Splendiani del módulo dedicado a la lectura de Totem y Tabú con el seminario 22,  R.S.I. donde Lacan con su nudo borromeo propone una escritura de lo Real que el análisis debe enfrentar y dar cuenta de las modalidades de la estructura.

Retomo hoy algunas cuestiones relativas a la nominación que ese trabajo me permitió pensar y una vuelta más por “La Repetición” texto de Kierkegaard.

Una de las fuentes del totemismo consistía en que los primitivos ignoraban la reproducción sexuada, ignoraban el papel que el macho cumple en la fecundación, lo que da lugar a una teoría sobre la concepción en la que los espíritus se introducen en el cuerpo de la mujer. El aspecto psicológico del totemismo sostiene la creencia en un alma exterior que se introduce en el cuerpo. A partir del momento en que una mujer advertía su gravidez, por movimientos del feto en su seno, adjudicaba a su retoño un Totem según el lugar en que creía haber sido fecundada, o según lo que ocupaba sus pensamientos en ese momento. Esta ignorancia conlleva el desconocimiento de la propia muerte ya que es por la muerte del individuo que toma importancia la conservación de la especie a través de la reproducción; de ahí la teoría de la re-encarnación o resurrección presentes en la religión totémica que sostiene la idea de una sustancia, alma o espíritu que se trasmite.

En este acto de asignación del Totem se entrelazan  dos aspectos: uno la atribución de la potencia generativa, potencia fálica y segundo, la asignación de un Totem que implica atribuir un nombre con la consiguiente pertenencia a un grupo o clan, gesto filiatorio. El nombre es significativo es una de las partes esenciales de la persona; crea un lazo de consanguinidad fundado en la identidad del nombre, de ahí derivará la ley de la exogamia.

El animal totémico asignado es un sustituto del padre con el que mantiene una actitud afectiva ambivalente característica del complejo paterno, odiaban al padre que se oponía a su necesidad de poderío y a sus deseos sexuales pero al mismo tiempo lo amaban y admiraban.

“El mito dice que los hermanos expulsados se reunieron un día y mataron al padre y devoraron su cadáver”.

Se  identificaron y se apropiaron de parte de sus fuerzas, incorporaron al padre.

Surgió el remordimiento, la conciencia de culpa y el padre muerto tomó un  poder mucho mayor expresado en la obediencia retrospectiva,  que deriva en la desautorización de su acto, la prohibición de matar al tótem (sustituto del padre) y la renuncia al contacto sexual con mujeres del mismo clan. Es decir sostiene una renuncia de goce que habilitará el acceso a otros goces.

Con la prohibición del incesto se sostiene la renuncia del derecho materno reemplazado por la familia patriarcal, la nominación tiene consecuencia en la regulación del goce.

Se establece un contrato con el padre de quien esperan recibir protección y cariño a cambio de respetar su vida.

La religión totémica surgió del sentimiento de culpabilidad y la tentativa de reconciliación con el padre por medio de la obediencia  retrospectiva.

Mataron al padre pero dejan su lugar vacío, nadie ocupará el lugar del padre terrible, dios gozador, nadie podía ni debía alcanzar la omnipotencia del padre, objeto del deseo de todos, lo que da paso al nacimiento de un ideal. El padre muerto se anota como cero y cuenta como uno.

Surge la solidaridad que señala el pasaje de la horda primitiva a la fratria, donde vemos que  la renuncia a un goce  pretendidamente  omnipotente habilita los lazos sociales.

Ahora bien, en una civilización se sabe que es por hacer el amor que una  mujer queda embarazada, que coincidan estas dos proposiciones es muy importante porque muestra la doble naturaleza del falo, el falo en tanto órgano y en tanto significante. El Falo es la toma del órgano por el significante, al tiempo que representa todo el lenguaje.

En R.S.I. cuando Lacan nos explica los pasajes de las cuerdas para que el anudamiento resulte  borromeo, modo por el cual se muestra que el cuarto que llama  realidad psíquica, no será necesario porque está incluido en los efectos del nudo, la articulación de una respuesta fantasmática será uno de sus efectos. A condición de que la recta infinita, Falo simbólico, que convierte en agujero todo lo que encuentra a su alrededor, anude soma y lenguaje pasando por abajo del de abajo y por arriba del de arriba. Es la mostración de la estructura, recién entonces podemos nombrar Imaginario, Simbólico y Real.

Esta recta infinita es llamada por Lacan de distintas maneras en diversos momentos de su enseñanza: Identificación primordial, Represión originaria; establece entre ambos conceptos freudianos una identidad referencial explicitada en la letra  FI mayúscula. El anudamiento no es una suma. Soma y lenguaje se vuelven imaginario y simbólico solo mermando una parte de sí mismos, pérdida debida a su copulación común con FI (FALO SIMB) que es la razón de su cambio de estatuto; y lo imaginario se une a lo simbólico solamente si el cuerpo ha perdido radicalmente una parte de sí mismo que reencontraremos en lo real.

Lacan fundamenta que lo real que concierne al psicoanálisis no es un dato primitivo, sino que es un producto del anudamiento y que gracias a tal anudamiento podremos, en una cura, tener una idea de ello. Por lo tanto no solo es un límite inalcanzable, resultante de la represión originaria sino que es engendrado y no originario.

El Falo es significación, pasando por soma y lenguaje produce una serie de agujeros: Prohibición del incesto, Nominación, No relación sexual y a.

Operación de Identificación primordial a lo real del Otro real, o sea incorporación por amor del Nombre del Padre. Dicha incorporación como operación real es la del lenguaje en tanto tal, dado que el FALO simbólico lo representa completamente.

Acerca de esta trasmisión, destaquemos que un padre no tiene derecho al respeto sino al amor, père-versement orientado, e.d, hace de una mujer objeto a que causa su deseo, intervendrá excepcionalmente respecto de los hijos para mantener la represión, en el justo me-dios, única garantía de su función de padre, la función del síntoma. Por justo mè-dios entendemos el justo no decir, es decir a condición de que el padre no sea trasparente, la verdad solo se dice a medias, por otra parte dios comporta los efectos lenguaje, no es nada distinto que la no-relación sexual, aquello que hace que a partir del lenguaje no puede establecerse relación entre sexuados. En el lenguaje se inscribe la no-relación. La reproducción sexuada es reproducción de nombres.

El Nombre del Padre es el nudo, la cuerda al infinito pasando, es dar nombre a las cosas que tiene consecuencias en el gozar, la nominación se anuda a lo real.

El pasaje del Falo simbólico será trasmitido por la madre del futuro sujeto, para lo que será necesario aunque no suficiente que ella cuente en su haber con la ecuación niño/Falo, es decir que disponga de la metáfora paterna, escritura del padre del Edipo, padre del amor, modo de salida del Edipo de la niña, el Falo vale por su ausencia. Solo así será bisagra de la trasmisión del padre de la excepción para su hijo, el que conocemos como “Existe al menos uno que dice NO a la función Fálica” para la madre. Es decir que tiene incidencia en su goce. Vemos dos escrituras distintas del padre en el engarce de la estructura, es uno y es dos, Mantienen una relación metafórica, uno va al lugar del otro.

El prototipo del Nombre del Padre es Dios, es la elaboración que damos a lo simbólico, lo Imaginario Y lo Real, “Existe al  menos uno que dice No a la función fálica”, el dios de la castración, su inscripción es contingente, es el amor el que hace posible el pasaje de lo imposible, lo real como imposible engendrado por el pasaje del Falo simbólico,  a lo contingente, como en el enamoramiento.

Ahora bien, para que el anudamiento sea borromeo lo Real debe pasar dos veces por encima de lo simbólico, en esos dos cruces ubicamos el Falo y el Nombre , o la nominación respectivamente, falo y nombre no se recubren totalmente, son uno y son dos, que sean disjuntos se debe a la existencia del lenguaje, el falo es un significante impar no tiene referente, esto hace lugar a la enunciación, es en el decir del Otro primordial, combinación de las figuras parentales, donde el sujeto leerá como es nombrado, nombre que abrocha a su ser, que le dice lo que ha sido en el campo del Otro, nombre inconsciente del sujeto distinto del patronímico. 

 La primera identificación le da ser al sujeto, operación de alienación a aquello que “habiendo sido” en el campo del Otro, lugar del que caerá orientado por el deseo del Otro al hacer de su hombre causa de su deseo; el uso de este tiempo verbal, se debe a que la expulsión de goce nunca es completa, quedan restos, que se anotan en el objeto. 

 Con la escritura de la letra Falo simbólico, traza de goce que hace del soma un cuerpo y es eficaz para la incorporación del lenguaje y la entrada de libido en el cuerpo, sin embargo, no concluye la estructura, será necesario una re-escritura o transcripción que haga de esa traza rasgo. S1 deberá ser escrito dos veces en la  historia del sujeto ahí vemos la importancia de la repetición como reaseguro de la estructura.

La noción de retorno, wiederkehr, tenemos que tomarla no solo en el sentido de lo que ha sido reprimido, sino que la constitución misma del campo de lo inconsciente se asegura   con el retorno, ahí Freud asegura la certeza. Es lógicamente necesario un significante rechazado, que desde afuera sostiene la cadena significante S2, y además es necesario que S1 sea asegurado para el armado de la estructura, inscripto nuevamente, respecto de lo cual se pondrá en juego la pérdida del objeto y la re-escritura de esa primer traza extrayendo un rasgo que conocemos como rasgo unario, con la consiguiente pérdida de sentido, quedando para siempre inaccesible, originariamente reprimido, uverdrängung.

Kierkegaard en el texto “La repetición” sostiene que la verdad radica en lo subjetivo, el carácter decisivo de la existencia es la elección.

Cada uno debe hacer verdad en sí mismo el principio de que su vida ya es algo caduco desde el primer momento en que empieza a vivirla. También es necesario que tenga la suficiente fuerza vital para matar esa muerte propia y convertirla en una vida auténtica.

El término danés que utiliza es gentagelsen que significa recuperación, retoma, verdadero significado de la repetición. Y se pregunta si una cosa gana o pierde con repetirse, dirá que es el discurso el que gana. –podríamos decir si pierde gana, en tanto la recuperación la hallaríamos en el plus de goce.  Repetición y recuerdo constituyen el mismo movimiento pero en sentido contrario, la repetición es retroactiva. –valíendose de la banda de Möebius Lacan nos muestra que la repetición es progresiva porque los que retornan son los significantes.   Tomemos en cuenta que este término danés es equivalente a  aufhebung en alemán, término dialéctico de Hegel que significa :negar, suprimir, conservar y en el fondo levantar. Kierkegaard se diferencia de Hegel porque no plantea una fase superadora. Freud dice: la denegación es una aufhebung de la represión pero no por ello una aceptación de lo reprimido. Presentar el propio ser bajo el modo de no serlo de eso se trata en la aufhebung de la represión, la represión subsiste bajo la forma de la no aceptación.

Todo el libro está lleno de referencias autobiográficas, los viajes de Constantino Constantius, personaje principal, a Berlín, aluden a los viajes del propio Kierkegaard, el primero a raíz de la ruptura con Regina Olsen, con la que mantuvo una dolorosa historia de amor (en la que pondremos el acento) coincidente con la defensa de su tesis doctoral.

El que habla es el confidente al que acude un joven que tiene necesidad de hablar a sus anchas y en voz alta consigo mismo porque se halla perdidamente enamorado, del modo más íntimo, profundo, hermoso y humilde. El confidente se interesa por el joven y logra un clima de confianza. Estaba tan enamorado que parecía un iluminado,  le habla de la muchacha escuetamente, es decir, no hace alarde ni de las virtudes de la amada ni de los méritos propios;  su amor era puro, sano, virgen, intacto. Siente deseos de estar a su lado todas las horas y surge el miedo de aburrirla. No obstante le declara su amor  y ella le corresponde.

Lejos de saltar de felicidad por tan afortunada correspondencia, ocurre que el joven perdidamente enamorado no está dispuesto a vivir su amor sino a recordarlo, por ende da por liquidada la relación con su novia. A partir de ahí no hace más que elucubrar cómo librarse de ella.

Él la desea con todo ardor, tiene que privarse violentamente para no estar todas las horas a su lado, no obstante desde el primer momento se ha convertido en un hombre viejo en lo relativo a la relación con su novia. Ha elegido el amor-recuerdo cuya ventaja es que comienza con una pérdida por eso está tan seguro. Pues no tiene nada que perder, opta por seguir el rumbo de su melancolía se aparta más y más de ella. Su error fue creer que había alcanzado el fin sin  haber empezado siquiera. Elige hacer infeliz a la muchacha  sin sentirse culpable por eso. La amada se le convirtió en una carga insoportable, hasta empezó a evitar a su confidente, ya no iba a su casa, solo se reunía en lugares solitarios y en horarios determinados. El confidente le propone un plan, debe tomar una decisión extrema, mostrarse como un ser despreciable, que le llegue a la muchacha el rumor de que tiene una aventura amorosa con una joven del montón, vulgar de tal modo que no quede duda de ofenderla profundamente.

Aún así, no es suficiente, elige darse por muerto y desaparecer de la escena para liquidar la relación amorosa, peor ofensa que se puede hacer una mujer, ella viste el luto.

Después de mucho tiempo al confidente le llegan unas  cartas en las que dice: “Quizás le sorprenda recibir una carta de quien Ud. ha dado por muerto y en ese sentido olvidado, o quien Ud. olvidó lo mismo que a un muerto!    Esta serie de cartas solo buscan  un desahogo, se desconoce la residencia del remitente, que por otra parte, no espera respuesta. Más aún supone que el confidente no lo recuerda para nada; muy por el contrario  el confidente exclama: “no sabe lo mucho que sufrí cuando desapareció de súbito, temiendo que se quitara la vida”. El encabezado de las  cartas se dirige a:   “Mi callado confidente”, ya que no espera respuesta. Y firmadas al pie: Suyo –quiéralo o no- afectuoso e innominado amigo.

El joven enamorado rompe la relación desapareciendo como un muerto pero su conciencia le atormenta. Lo único que hacía era suspirar por ella, tanto que esta renuncia lo transformó en poeta, con lo que firmó su propia sentencia de la pena de muerte. La muchacha no es una realidad para él, sino el puro reflejo de sus propios movimientos interiores y el acicate constante de los mismos. Ella tiene un significado enorme para él por el solo hecho de que se ha relacionado con él. Ella es como el confín y el límite del ser de él, no es una relación erótica. Es como si dios mismo se hubiera servido de ella para darle caza.

En otro momento del relato podemos leer: “…para no tener que contemplar ni recibir la más mínima impresión de su propio yo real el individuo oculto elige y reclama un contorno de circunstancias leves y efímeras como el de las imágenes y las sombras que huyen fantasmales y las palabras zumbantes y abigarradas que suenan sin eco; este escenario se adapta al juego de sombras del individuo oculto, encriptado, escondido. Bajo una de esas sombras en las cuales se descubre a sí mismo y cuya voz es la suya propia, tal individuo necesita reconocerse a sí mismo bajo ese disfraz.

Relata al confidente: Abandoné en secreto Copenhague. Ud. Debería haber oído las modulaciones, las vibraciones variadas de mi negativa apasionada en aquellos instantes en que decidí cortar por lo sano desapareciendo como un muerto.

Y más adelante:…jamás me atrevo a pronunciar el nombre de la amada, huyo del recuerdo pero interiormente mi alma está ocupada y preocupada por esa historia de día y de noche. No sé su nombre verdadero; mi nombre propio en cambio le pertenece a ella y ojalá pudiera borrarlo, poner en venta por un cambio de destinación mi propio nombre. Cualquier cosa del mundo no contiene más que alusiones a este pasado. Mi dolor y mi sufrimiento son algo innominado como yo mismo. Si bien Kierkegaard aquí habla de nombre propio entiendo que no se refiere al patronímico sino al nombre Inconsciente del sujeto, que escribe las trazas de goce no suficientemente expulsado y quedan en el objeto, retornando desde ahí, por lo cual se le hace insoportable la relación amorosa. Supone que podrían reírse con todo derecho de él ya que en vez de comportarse como un avezado nadador, lanzarse de cabeza, dando saltos mortales desde lo más alto; toma una alternativa dudosa y temerosa pensándolo mucho, hasta que cae como un fardo al agua. El autor usa el italianismo o españolismo “salto mortal” (saltomortaler) término del gusto de Kierkegaard y de uso frecuente y significativo en su concepción de la vida.

En cuanto al poema referido como epígrafe, se desconoce el nombre del autor, Kierkegaard lo cita en su texto en  ocasión ofrecer una idea aproximada de la esterilidad de sus pensamientos hilando y tejiendo toda la noche sin lograr nada.

Más adelante dice: “Ella se casó, he ahí la repetición he vuelto a ser yo”

Lacan en el seminario “Encore” el 20/2/73 dice que Kierkegaard descubrió la existencia en una pequeña aventura de seductor. Es al castrarse, al renunciar al amor que él piensa acceder a ella. Pero puede ser que después de todo Regina también existía. Este deseo de un bien en 2º grado que no está causado por a es quizás por intermedio de Regina que él toma su dimensión, debe renunciar a Regina para que a se anote como causa. Es así que se escribe la función del padre, con ella se relaciona la castración, entonces eso no hace dos dios, pero tampoco uno solo. Lacan nos dice que el dios de Kierkegaard y el dios de Regina no es el mismo, Kierkegaard está referido a un padre terrible, su padre había ofendido a Dios, Kierkegaard queda referido a un padre que se pone a la altura de un dios, y con el peso de los pecados del padre. Distinto del dios de Regina que refiere al padre del amor.

Lacan en “Introducción a los nombres del padre” (nov.1.963) pregunta ¿no están en condiciones de comprender que la praxis del análisis debe avanzar hacia la conquista de lo verdadero por la vía del engaño? Porque la transferencia se establece en lo que no tiene nombre en el lugar del Otro.

 

BIBLIOGRAFIA:

S.Freud:  “Totem y Tabú” O.C.

S.Kierkegaard: “La Repetición”

J.Lacan: Seminario 22, “R.S.I.”  Inédito

J.Lacan: Seminario 20 “Aún” Paidós

J.Lacan: “Introducción a los Nombres del Padre” (20/Nov./1.963) Paidós 

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